Criatura del bosque, ser elemental. Te detuviste tímida entre la gente y miraste alrededor; te sentaste a mi lado y renací. Por las calles de piedra o los caminos de tierra, los colores vibran surreales y tu risa acaricia mi alma. Entre tus sábanas, tu piel acaricia la mía. Tu abrazo me sostiene.
Ninfa del agua, diosa de nieve. Te mueves suave como flotando. Me abriste tu alma pero no tus labios. Mi anhelo invade cada palabra que suspiro en tu oído. Cierro mis ojos y tu santa esencia llena mis pulmones. Mi anhelo se derrama sobre ti, arranco tus ropas y venero tu cuerpo.
Abrí mi pecho y te entregué mi corazón ensangrentado. Con una canción mágica curaste sus heridas. Quiero beber de tu boca, embriagarme de ti. Mis ojos son ciegos pero te buscan como los ríos el mar. Quiero plantar vida en tus tierras.
Háblame, diosa. Tu voz resuena en cada rincón de mi ser. Mírame. Lee en mí las cosas que no sé decir. Voy a construir un templo de barro a tu alrededor y las hadas y duendes vendrán a darte regalos de madera y sal.
Mi alma se refleja en la tuya y es bella. Tu historia se refleja en la mía y es nuestra. Tu luz llena mi oscuridad y es paz. Tanto amor para dar y es tuyo.
Para ti, todo.